Qué estás comprando en realidad
Con una fábrica, capacidad: cuatro desarrolladores por seis meses, y tú decides qué hacen. Con un estudio, un resultado: esto, funcionando, para tal fecha, por tal precio. La distinción suena académica hasta que algo sale mal, y ahí es el contrato entero: un arreglo te factura las semanas extra, el otro las absorbe.